En un post anterior comentaba sobre las subvenciones, más en tiempos de crisis, y preguntaba sobre si el cine es arte o industria. Muchos años se lleva discutiendo sobre una cosa o la otra, sobre si el secretario de estado de turno debería depender de un ministerio u otro. Actualmente está en cultura.
A diferencia de un artista pictórico donde con un lienzo y unas cuantas pinturas puede crear una obra, para realizar una película se necesitan la participación de unas 100 personas, durante como mínimo un par de meses, algunos de ellos un año, y una serie de materiales y equipos que hacen prácticamente imposible hacer esta obra ¿ de arte ? por menos de 400.000 Euros. Sí, leen bien, no pongo 3 millones de euros ni cifras similares (esas cifras las dejo para los subvencionados y sus proyectos al ministerio ), que son las que se justifican a la hora de pedir las subvenciones, pero por menos creo que es imposible. Pagando claro, porque hay gente muy reputada y que hasta gana Óscars que no paga… y sino que se lo digan a las casas de servicios audiovisuales.
Una obra que necesita tanto dinero para realizarse puede ser de arte en el sentido de disfrutar de su belleza y todas estas cosas que tan bien nos enseñaron los clásicos pero, indudablemente, también necesita de una industria para realizar productos buenos con el menor coste posible y recuperar esa inversión, puesto que aquí no va a haber una única persona que nos vaya a comprar nuestra obra de arte sino muchas. Así que necesitamos crear una industria para crear, desarrollar, promocionar y vender nuestro producto, vamos como cualquier otra industria. Entre tanto cultureta – artista nadie discute la cutre saga de películas Torrente, es más, todos sus amigotes ( no los de sus productora, que por cierto tiene un nombre muy USA ) se rieron mucho y les pareció fenomenal. ¡ Cuánta hipocresía !. Será que Torrente no es cine comercial sino arte, porque como no está hecha en USA o a lo mejor es cine de autor.
Yo desde luego veo al cine más cerca de una obra industrial, aunque no sólo industrial, y eso los americanos lo entendieron hace mucho tiempo y por eso nos es cada vez más difícil exhibir nuestras películas. Porque saben que no sirve de nada producir si luego no se vende ( y esto lo saben muy bien las personas que trabajan en otro tipo de industrias que no reciben estas subvenciones y tienen que buscar salida a sus productos ). Sin embargo, en los diferentes ministerios de cultura desde hace al menos 20 años aún no se han enterado…o será que no quieren enterarse porque de esta forma es posible tener a todo el mundo a nuestros pies, el cultural claro. Lo más gracioso de todo es que este el mundo de la cultura siempre ha tenido una clara tendencia política, porque mientras la mitad de España cree que el cine no debería mezclarse con estas cosas, la otra mitad no sólo lo cree sino que además es activista. Mientras unos han gobernado han pensado que dejando la parte cultural en manos de progres culturetas no molestarían mucho ( ya hemos visto que se equivocaron totalmente, les montaron manisfestaciones, boicotearon galas y entregas de premios… ), eso ocurre aún hoy en día en el Ayuntamiento de Madrid y por tanto en la sección que depende de él en esta materia. Cuando los progres culturetas de verdad han llegado al poder en el gobierno central no han tenido tanta complacencia con sus antecesores. Si fueron capaces de hacer lo que hicieron durante el gobierno de Aznar, ¡ cómo no iban a hacer cosas mayores durante el gobierno de Zapatero !.
Sinceramente, se le esta bien empleado al PP y su líder coñazo… ¡ ay perdón que eso era el día 12 !. ¡ Qué espabilen !.
Quizá podríamos aquí recordar a Warhol y su idea de que el arte no es más que lo que los espectadores consumen. Supongo que desde el instante en que una pieza artística del género que sea se convierte en mercancía, expuesta a un consumo masivo, a la compra-venta, a la búsqueda del dinero o del negocio… pues pasa a ser una obra industrial. Cuánto más en el caso del cine, donde la parafernalia industrial está asentada desde sus orígenes. Claro, una obra de arte no deja de serlo por ser consumida masivamente (craso error pensar lo contrario; lo que le hubiese gustado a Van Gogh ver sus obras cotizadas como lo están ahora y expuestas en los mejores museos del mundo…).
Y un matiz: me hace gracia el uso interesado que se suele hacer del llamado “cine de autor” como si estuviese reservada la categoría de autor a unos pocos que se la apropian. En fin, ¿Clint Eastwood no es un autor? ¿no hace cine de autor? ¿no es una redundancia hablar de cine de autor? ¿o es que el cine se hace solo así mismo, o quizá lo hace un robot?
¿Cómo se le puede negar la autoría a los creadores?
Yo soy periodista y, ¡oh!, ¿alguien va a hablarme de periodismo de autor? Todo el que crea es autor. Punto.
Basta ya de tergiversar las cosas. Y basta ya de apropiaciones indebidas y manipulaciones conceptuales.
Saludos.