Espero que la familia Bardem me perdone, sobre todo D. Juan Antonio que tan buenas películas nos dejó a pesar del régimen establecido en el que vivió y que en paz descanse, pero no he podido resistir la tentación de comenzar este blog con un comentario sobre Javier, a secas. Supongo que no le importará porque como en el sector audiovisual el apellido no importa…
No me considero imbécil, aunque me guste mucho el cine y vaya a verlo, sobre todo el norteamericano, tengo que reconocerlo (ayer mismo fui a ver la última película de Eddie Murphy y me lo pasé genial con mi familia), pero suelo intentar también ver películas españolas y europeas. Y repito no me considero imbécil, sencillamente estoy muy lejos, en todos los sentidos, de todos estos titiriteros que en cualquier otro sector profesional no durarían ni dos minutos porque no saben hacer la O con un canuto (de esos que por cierto les suelen gustar tanto).
Es curioso, porque el mal ejemplo cunde y hace ya un par de años le escuché decir a un famoso personaje del medio audiovisual, ni más ni menos que en una presentación sobre el panorama audiovisual español en la biblioteca nacional de Madrid, llamar imbécil al público español porque no íbamos al cine a ver sus películas subvencionadas (entre el ministerio y las televisiones, afortunadamente no por nuestros bolsillos). Por supuesto, en esa misma presentación no dijeron nada de los imbéciles españolitos que ven las series y comedias que se programan en televisión todos los días con grandes niveles de audiencia. A lo mejor quiénes las ven son todos inmigrantes, que por justificar todo es posible. Lógicamente, esto no se publicó en ningún medio, que para eso ya está la autocensura y las agencias de des-información que evitan que nos sintamos más imbéciles aún al oir estas cosas. Pero, por justificar, esto pudo ser por el posterior ágape a cuenta de Egeda, que es lo último y en algunos casos único que queda en el cerebro después de una mañana como aquella.
Pero a mi frágil cerebro de imbécil ha rebotado esta anécdota cuando el señor Amenábar, ilustre ganador de premios nacionales e internacionales en base a no sé qué calidades (¡ oh, estoy siendo políticamente incorrecto !), defendía a su amigote del alma porque, claro, no quiso decir aquello. Ocurrió en el programa de unos tipos muy salaos, que por eso lo estaba viendo, llamados Gomaespuma sobre el infumable y autobombista Festival de San Sebastián. Fue una pena no tener un grabador a mano en ese momento para poner aquí el extracto (Teddy esta vez no te has llevado ni un euro…) pero fue genial verlo en directo porque mi cerebro de imbécil empezó a asociar, como si fuese una burbujeante botella de Coca Cola, los nombres de imbéciles famosos subvencionados y bien pagaos, mejor dicho muy bien pagaos.
Recordaba yo en ese momento con que facilidad se llama fascistas, sectarios, y resto de palabras en el vocabulario tan de moda, a todos aquellos imbéciles que no son, o somos, políticamente correctos o que llevan la contraria a estos no imbéciles modernos, chuscos, barriobajeros y deslenguados. Algún otro día escribiré aquí mismo de cómo están recibiendo ahora los pagos por esos trabajos cinematográficos realizados en la campaña política, o mejor dicho de guerra ¿ o será contra-guerra ? y que permitieron la llegada de nuestro amadísimo D. José Luis Rodríguez Zapatero aunque, como tú Javier, su primer apellido lo deja sólo para el registro, civil claro.
Afortunadamente Javier, internet permite encontrarlo todo y nos llamaste “bunch of stupid people”. Creo que la traducción de la palabra es correcta y escrito está aunque luego tu y tus amigotes os empeñéis en desmentirlo y culpar a no se sabe quién.
A lo mejor no quisiste decir imbéciles o estúpidos, sino caraduras o jetas, que de esos hay muchos españoles ( empezando por ti ) pero… esa será otra historia.
Tuyo afectísimo.
Darth Vader
Yo también recuerdo cómo nos decían imbéciles por no ver cine español. Pero… qué quieren… la gente busca algo de calidad o, por lo menos, de entretenimiento. A veces nos cansamos de las drogas, de las prostitutas y de los homosexuales, que tan recurrentes son en el cine español. A mí, me dicen que tengo el gusto en el culo (con perdón) porque veo cine independiente, de autor o de países que no son grandes creadores de cine (como Irlanda o Nueva Zelanda, por ejemplo). Los bardenes, almodovares, sgaeros, ramoncines,… esos son los imbéciles; ahora que estamos en crisis intentan que las empresas paguen un canon por los folios en blanco. Naturalmente se lo han tirado a la cara en los juzgados. Es que los “intelectuales”…
Totalmente de acuerdo, amarchante. Demasiados lugares comunes en el cine español, y demasiado costumbrista. El imponer una cuota de películas españolas a las salas de cine no es más que una medida fascista. El público es -o debe ser- soberano, y eso les duele a los bardenes, almodóvares, sgaeros… de los que hablas. Y a la Academia del Cine, que no es más que un nido de alimañas, siempre llorando por las dichosas subvenciones, que son otra medida de control.
Ahora su gran enemigo es Internet, porque permite al público esquivar las cortapisas que han querido imponer los “señores del cine”. Les duele la democracia y la libertad de elección de los espectadores porque ven que no les eligen y que no pagan sus impuestos revolucionarios.
Lo curioso es que en cuanto tienen una oportunidad -lícita-, se ponen bajo las faldas del Hollywood al que tanto critican aquí.
[...] hace unos años, ahora hacemos cine de autor !, los mismos imbéciles que diría nuestro querido Javier Bardem, consumimos horas y horas de ficción española en la [...]
[...] el cine español actual es el mejor del continente europeo pero la imagen que tenemos los imbéciles espectadores no es tal porque el gobierno, por supuesto el del señor de la Azores, se encargó de hundirlo, y [...]